El verdadero sentido del yoga

El termino yoga se ha puesto hoy de moda, muchas personas acuden a los gimnasios a recibir una clase para estirarse y relajarse de las presiones que tuvieron en el transcurso del día, tal vez con la intensión de realizar un tipo de gimnasia pasiva. Pero lo que agrava un poco más este panorama es que los instructores de yoga, inclinados más por las presiones occidentales de corte económico, que por la verdadera esencia, venden una imagen inexacta de esta disciplina, desviándole su naturaleza. Cabe destacar que  esta tergiversación, no sólo ha ocurrido con el yoga, también se ha presentado con el taichí y con la mayoría de las artes marciales (Karate, Kung Fú, etc.) que al llegar a occidente se comercializan y pierden su origen espiritual.

Pero para conocer el verdadero sentido del yoga, vamos a remontarnos a los tiempos de Patanjalí, es decir aproximadamente hacia el año 256 antes de cristo, aunque algunos estudiosos de la materia lo ubiquen más atrás, aproximadamente hace 2500 años. Éste personaje se considera el codificador del yoga. Agrupó las enseñanzas en forma de sutras (aforismos cortos), los cuales solemos estudiar hoy, como los yogasutras de Patanjalí.
Pat, significa caído del cielo, y Anjalí, describe la postura de oración, ruego o plegaria, es el gesto de la plegaria de las manos juntas. Este importante hombre recibió sus enseñanzas de su maestro Hiranyagarbha (su abuelo materno), del linaje de Kapila, fundador del Sankhya. Su padre se llamó Angiras, hijo de Uru y Agreyi, quienes fueron practicantes de Tantra. Su madre se llamaba Gonika, y era yoguini tantrica y devota del señor Shiva ( el destructor de la ilusión de lo externo y camino de los yoguis). Patanjalí también llevó una vida familiar, contrayendo matrimonio con Lolupa, quién fue su única esposa. De esta unión nació su hijo Nagapura.
Tan importante fue su aporte que se toma los finales de octubre (fecha de su nacimiento), como el día mundial del yoga.

Para conocer más sobre este arte milenario, vamos a tratar de definirlo. El termino yoga proviene del sánscrito yuj, que significa unir, conectar, uncir. Otros autores consideran que la raíz sánscrita yuj, debe ser interpretada como el acto de colocar las correas a un animal, esto se asocia con el proceso de controlar nuestra mente, a través de la práctica y conceptos de yoga que pueden asimilarse a las riendas que sujetan el animal de carga. Tal vez por esto los budistas llaman a la meditación, el acto de domar el potro salvaje, es decir de controlar la mente. También se pudiera interpretar como el proceso de dominar la naturaleza inferior y mantenernos en la naturaleza superior, que es la que nos diferencia de los animales.

En sí, podemos decir que hablar de yoga es hablar de equilibrio, de unión, de paz. La primera definición de esta práctica nos la otorgó Patanjalí: La cesación del torbellino de la mente. Es precisamente allí donde debemos trabajar, en la mente. El trabajo del autoconocimiento se hace fundamental dentro de un yogui, él se pregunta: ¿quién soy yo?, ¿qué quiero en mi vida?, ¿hacia donde voy?, y así se aparta de esa corriente cotidiana y sin norte que la sociedad nos impone en la actualidad, para encontrarle sentido a su razón de vivir y alcanzar el estado de yoga, es decir de unión con la conciencia universal. Así lo explica el Bhagavad Guita: Cuando la mente del yogui está en silencio, descansándola en reposo adentro, en comunión con el espíritu, éste queda inmediatamente libre de los insaciables deseos. Sólo entonces se goza de la unión con Dios.
El yoga es como una especie de árbol con muchas ramas, pero para este análisis nos vamos a concentrar en las principales:

1. Karma Yoga: Este se considera el yoga de la causa y el efecto. Es decir las buenas obras, el servicio y el aporte a esta sociedad que tan necesitada está de actos nobles, que aplaquen el egoísmo, la mentira, la avaricia, el rencor y tantas conductas negativas que abundan en el mundo en que vivimos hoy. Lo igual atrae lo igual, por lo tanto si acumulamos méritos suficientes seremos capaces de avanzar hacia un estado de conciencia más puro y elevado. Es apropiada para personas de almas caritativas y que tienen deseos de servir a la humanidad.
2. Bhakti yoga: Es el yoga de la devoción a Dios, mediante esta se busca la unión  de nuestra conciencia con la del creador a través de oraciones y el Kirtan (sesiones de cánticos). Esta senda suele ser utilizada por personas amorosas y de mucha inclinación espiritual.
3. Jñana Yoga: Es el yoga del conocimiento, del autoanálisis, del discernimiento, de la reflexión constante y del estudio filosófico. Es óptimo en personas de mentes lógicas y dadas al razonamiento constante.
4. Hatha Yoga: Es el yoga del cuerpo físico. Un cuerpo sano es un vehículo apropiado para poder controlar la mente. (Ha), significa sol y (Tha), luna, esto se refiere a la limpieza de los nadis o conductos energéticos, por donde va a emerger la kundalini o corriente vital y poder alcanzar así la purificación de nuestra mente.
5. Raja Yoga: Es el yoga de la mente y de la conciencia. Con ella se busca la realización del ser humano a través del camino interior, mediante la meditación, y una absoluta moralidad que se aplica en cada uno de los actos cotidianos del practicante.

Además de la clasificación antes mencionada, existen otros tipos de yoga como son: Tantra yoga,  Mantra yoga,  Kundalini yoga,  Kriya yoga, Nidra yoga, Samadhi yoga, Samkhya yoga, Siddha yoga, Yantra yoga, Karuna Yoga, Guru yoga, Agni yoga, Anna yoga, Saptanga Yoga, etc.

Es importante resaltar que para practicar yoga no es necesario estar en un gimnasio o en un ashram,  la verdadera práctica se realiza en el quehacer cotidiano, cuando los problemas nos agobian y sentimos fallecer. Ya que el yoga es un camino de vida y no una simple práctica antiestrés, aunque por consecuencia también se logre este control.
Si ayudamos a alguien que lo necesita, o tal vez estamos haciendo actos caritativos, nos encontraremos haciendo Karma yoga. Cuando elevamos nuestras plegarias al Señor y nos fundimos en su esencia amorosa, estamos practicando Bahkti yoga. En el momento de  realizar un estudio de las enseñanzas milenarias, o simplemente al tomar conciencia de ciertos actos a través de la reflexión, estamos aplicando el Jñana yoga. Al estar imbuidos en un tráfico estruendoso y centramos nuestra mirada en un objeto fundiéndonos con este y apartándonos del estrés que nos rodea, estaremos haciendo Raja yoga, y cuando simplemente al respirar controlamos el ritmo de la inspiración y la expiración y esto nos hace tomar conciencia de lo que somos, es decir con un simple pranayama, estaremos haciendo hatha yoga.